A qué edad necesitan el primer cepillo de dientes

La limpieza dental debe iniciarse con la erupción del primer diente, más o menos a los seis meses.

Al principio se pueden frotar las piezas, con suavidad, con una gasa mojada en agua. Debe hacerse después de cada comida (o, como mínimo, una vez al día).

También se puede utilizar un cepillo infantil (pequeño, suave). Su empleo es indispensable cuando ya han salido varios dientes (en torno del año). El dentífrico no es necesario hasta que el chiquito sepa escupir (normalmente, a partir de los tres años).

Los padres deben encargarse de la limpieza hasta que el niño pueda hacerlo solo. Así y todo, conviene dejarlo manipular el cepillo para que vaya aprendiendo.

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Consejos de madres y para madres

- Los bebés no son tan frágiles como parecen, se puede ir con ellos a muchos sitios, yo iba incluso al cine. A diario, en la primera sesión, apenas hay gente.

- Si el bebé se queda en buenas manos, no hay problema en salir. Solo tienes que estar dispuesta a marcharte sin remordimientos.

- No tienes que renunciar a tus amigos de siempre, aunque no tengan hijos. Yo organizaba encuentros en casa. El único requisito es no hablar todo el tiempo de tu hijo.

- Cuando se necesita compañía, hay que buscarla. Puedes poner un aviso donde puedas para buscar madres primerizas que, como tu, necesiten buenas amigas.

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Sentirse sóla con el bebe

Lo peor no es sentirte sola con el bebé, sino la terrible sensación de culpa que te invade y que te impide, incluso, comentar tu pecado con alguien. Si necesitas ver a otra gente, hablar de temas que no sean pañales, tomas y vacunas, y añoras una tarde de compras o una buena sesión de cine, te sientes mal.

Es como si por eso no quisieras a tu hijo y pusieras en una balanza qué te gusta más: ¿ir al cine o estar con él? Pero no estás preparada para hacer una elección de este calibre y, por eso, anulas tus deseos y sigues cumpliendo ese mítico y falso papel de supermadre que sólo necesita, para ser feliz, estar al lado de su hijo.

Cuando una mujer está embarazada, y más si es primeriza, no puede evitar fantasear con el futuro. Muchas deciden incluso dejar de trabajar para dedicarse en cuerpo y alma a su bebé e imaginan que esta actividad las va a llenar por completo.

Pero después, al darse cuenta de que no es así y de que siguen teniendo otras necesidades personales, se ven a sí mismas como malas madres y esto les crea un enorme sentimiento de culpa. Y es que cuando una futura mamá se imagina con sus hijos en brazos, ve una imagen idílica de la que suprime todos los malos momentos: el cansancio, la falta de sueño, la angustia al no saber por qué llora el bebé, el enorme trabajo que da, la drástica transformación que se produce en su vida a raíz del nacimiento de su hijo…

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A qué se deben las ganas de morder del bebé

Efectivamente, a veces los bebés muerden y roen con tanto ahínco como si quisieran limar la piel que aún cubre sus dientes. Trátese de un juguete, de un trozo de pan o de la mano de la madre, todo lo mordisquean con verdaderas ganas.

Puede ser que el cuerpo extraño que sienten asomar en la boca los irrite, pero es más probable que muerdan porque se encuentran en una fase de desarrollo en la que se están preparando para la alimentación sólida. Mordisqueando todo lo que encuentran a su paso, ensayan para comer más tarde comida sólida.

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Sufren los dientes cuando el chico roe tanto?

Es cierto que nada se les escapa a estos pequeños roedores: muerden hasta la madera de la cuna y clavan los dientes de tal forma en la taza que la mamá teme tanto por el diente como por la taza.

Pero es muy raro que el bebé dañe sus nuevos dientes. Antes de que esto ocurriese, sentiría dolor y soltaría su presa.

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La mordida del bebé como forma de expresar cariño

Además del beso, el bebé inventa multitud de caricias con la boca. Son demostraciones amorosas que ofrecen con exclusividad a las personas que quieren. En esta etapa, una de sus aficiones predilectas es morder.

Se trata de un acto de comunicación, normal y pasajero, que. nunca debe interpretarse como una acción voluntaria de maldad. Algunos pequeños reciben a los seres queridos con besos, caricias y algún mordisquito.

Otros tienen grandes deseos de relacionarse con los demás; a veces, en la plaza o en la calle se acercan a sus iguales para morderlos. La explicación de los especialistas es que así realizan sus primeros contactos sociales y les muestran su cariño.

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Los besos a mamá, papá y familiares

Todo chiquito sabe que su padre y su madre lo quieren, y viceversa; pero su comportamiento afectivo no es como el de los mayores.

• Los sentimientos del pequeño son un misterio para él mismo, y con frecuencia no recuerda lo que sintió ayer. El carino do los papas y de las figuras que los reemplacen le dan seguridad.

• Las relaciones afectivas deben ser auténticas. Los padres no deben fingir, pero deben recordar que despedirse con un beso de buenas noches tranquiliza y consuela a los bebés.

• Hay que respetar la decisión del chiquito cuando retira la cara porque no quiere besar a un familiar o a extraños. No se lo debe obligar si no lo desea. El beso siempre debe ser espontáneo.

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Cuando lloran para demostrar afecto a alguien

A veces, el llanto tiene un significado afectivo. Los chicos de estas edades, que no saben expresar bien lo que sienten, lo utilizan para reclamar la presencia de un ser querido.

“Todas las tardes, mi hijo (18 meses) espera jugando conmigo la llegada de su padre. Si él no entra directamente en la habitación donde estamos, para saludarnos, él se pone a llorar”, cuenta la mamá.
Está probado que cualquier bebé tiene fuertes emociones, lo mismo que el adulto. Sin embargo, a la hora de exteriorizar sus amores, deseos y caprichos, se encuentra limitado porque aún no está desarrollado psíquica ni físicamente, ni conoce las posibilidades del lenguaje hablado.

Por eso, el llanto también le sirve para sustituir manifestaciones afectivas. En algunas ocasiones, estas lágrimas de impotencia se producen ante situaciones que él no controla. Y ya que no sabe pedir lo que quiere, la madre, el padre o la persona que habitualmente lo cuida son los que mejor pueden interpretar el anhelo del niño. Lo ideal es que realicen la acción por él, hablando despacio y claramente, mostrándole las palabras que él podrá emplear en un futuro.

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Cómo se limpian los primeros dientes del bebé

Tan pronto como salga el primer diente, deben comenzar sus cuidados. Lo mejor es limpiarlos con un hisopo de algodón. Así el bebé se acostumbrará a permitir que la madre o el padre se ocupen de su higiene bucal, algo que le hará falta durante mucho tiempo.

A partir del año se le puede dar un cepillo infantil, para que se vaya familiarizando con él. Hacia los tres años, corresponde la primera visita al dentista, con el fin de comprobar cómo evoluciona la dentición y para que el pequeño se habitúe al mobiliario y los olores de un consultorio.

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Cuándo comienza el vínculo afectivo con el bebé

Cuando el niño por fin nace, se puede decir que el vínculo afectivo ya se ha establecido formalmente. El recibe el cariño de ambos padres, pero el sentimiento es recíproco. Aunque en los primeros meses de vida el chiquito ha estado más ligado a su mamá que a su papá, a los dos les ofrece sonrisas y miradas. Es el principio del flechazo.

Al cumplir el año, el pequeño se siente más independiente y amplía las manifestaciones de afecto, casi de manera automática. Un simple mimo, un tirón de pelo, unos balbuceos… son auténticas pruebas de amor.

Es habitual que los padres que han tenido experiencias afectivas gratificantes, quieran transmitírselas a sus propios hijos. “Todas las noches, antes de acostar a mi hija, mi marido la toma en sus brazos y le narra un cuento antiguo de una princesita que enseñaba a besar. Según dice, la pequeña reacciona igual que él a su edad. Al finalizar la historia, ella le da las gracias con muecas, mimos y besitos”, afirma la madre de esta nena de 14 meses.

Los pequeños demuestran sus sentimientos afectivos de muchas formas y todas son válidas. “Mi bebé (13 meses) ya sabe caminar solo. Cuando me descuido, corretea por el pasillo. Al ir tras él, me sonríe y le gusta chocarse conmigo. Después, me abraza y besuquea mis piernas”, cuenta su mamá. Las carreras, empujones y encontronazos también se pueden considerar como verdaderas manifestaciones de amor.

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