Primeros meses: Hábitos de sueño del bebé







Primeros meses: Hábitos de sueño del bebé

Hasta los tres meses, lo habitual es que no haya ningún problema: el bebé se despierta cada tres o cuatro horas, come y se vuelve a dormir.

Hacia los tres meses, el chiquito empieza a acomodar su ritmo de sueño al de los adultos (puede ser que duerma seis horas por la noche, aunque se despierta al amanecer), pero hasta los seis, aproximadamente, no tendrá perfectamente organizado su reloj biológico; es decir, no empezará a distinguir el día de la noche.

Aun así, ya podemos comenzar a sentar las bases del buen dormir. Es importante no cerrar del todo la persiana de su habitación mientras hace sus siestas (para que perciba la luz solar) y que se vaya acostumbrando a los ruidos habituales de la casa durante el día.

Por la noche es mejor que se acostumbre a la oscuridad y el silencio (para que aprenda a diferenciar el día y la noche) y que antes de acostarse papá o mamá introduzcan algún elemento que él empiece a asociar con el momento de irse a dormir: el baño, un rato tranquilo de juego… Seguir leyendo

Agregado en Bebes, DestacadasComentarios (13)

Por qué mi bebé duerme mal

Y a los chicos, pobrecitos, tampoco les toca la mejor parte: al día siguiente, dicen sus papás, “No hay quien los aguante”. Y no exageran nada: cuando un chiquito no ha dormido todo lo que su organismo le reclama, se muestra irritable, enseguida se cansa de jugar, protesta por cualquier cosa, no se concentra en lo que hace, quiere hacer todo y de todo se aburre, y hasta tiene menos apetito que de costumbre.

Si las razones de su mal dormir no tienen nada que ver con que esté enfermo (o incubando alguna enfermedad) o con que haya surgido algún cambio en su entorno, habrá que pensar si no está reclamando que papá y mamá le dediquen mayor atención durante el día.

Agregado en BebesComentarios (5)

El bebé no duerme bien. Padres agotados.

Hay chicos que duermen como angelitos desde bebés, pero con otros eso es casi misión imposible. Algunos se niegan a cerrar los ojos si papá o mamá no se comportan como sus ángeles de la guarda mientras los toman de la manito o les cantan todo el repertorio de canciones entre bostezos y suspiros. Así que los padres pasan muchas noches de ángel a angelito (”¿Por qué te callas, papi?”); y una vez sí y otra también terminan durmiéndose una siestita a su lado.

Otros reclaman a media noche el chupete, un vaso de agua, su osito… Y sus papis se especializan en salir despedidos de la cama como por un resorte, esquivar obstáculos a media luz y atrapar de nuevo el sueño por los pelos y a velocidad récord.

Y no faltan tampoco los intrépidos que agarran su mascota y, como quien no quiere la cosa, se pasan a la cama de sus papas. A los padres de estos chiquitos sólo les quedan dos opciones: devolver de inmediato al intruso a su nido o seguir durmiendo y, hacerle un huequito al visitante.

Pasar las noches sin dormir y los días con sueño (y no precisamente por dedicarse a leer los últimos best sellers) no hace que los padres se vuelvan locos, desde luego, pero sí que al día siguiente anden por el mundo absolutamente despistados.

Si un chico no duerme bien, los padres tampoco. Y si las malas noches se van sumando, ya no es que los papas no sepan por la mañana ni como se llaman, es que, sencillamente, se encuentran agotados.

Agregado en BebesComentarios (4)

A qué edad necesitan el primer cepillo de dientes

La limpieza dental debe iniciarse con la erupción del primer diente, más o menos a los seis meses.

Al principio se pueden frotar las piezas, con suavidad, con una gasa mojada en agua. Debe hacerse después de cada comida (o, como mínimo, una vez al día).

También se puede utilizar un cepillo infantil (pequeño, suave). Su empleo es indispensable cuando ya han salido varios dientes (en torno del año). El dentífrico no es necesario hasta que el chiquito sepa escupir (normalmente, a partir de los tres años).

Los padres deben encargarse de la limpieza hasta que el niño pueda hacerlo solo. Así y todo, conviene dejarlo manipular el cepillo para que vaya aprendiendo.

Agregado en BebesComentarios (0)

Consejos de madres y para madres

- Los bebés no son tan frágiles como parecen, se puede ir con ellos a muchos sitios, yo iba incluso al cine. A diario, en la primera sesión, apenas hay gente.

- Si el bebé se queda en buenas manos, no hay problema en salir. Solo tienes que estar dispuesta a marcharte sin remordimientos.

- No tienes que renunciar a tus amigos de siempre, aunque no tengan hijos. Yo organizaba encuentros en casa. El único requisito es no hablar todo el tiempo de tu hijo.

- Cuando se necesita compañía, hay que buscarla. Puedes poner un aviso donde puedas para buscar madres primerizas que, como tu, necesiten buenas amigas.

Agregado en BebesComentarios (2)

Sentirse sóla con el bebe

Lo peor no es sentirte sola con el bebé, sino la terrible sensación de culpa que te invade y que te impide, incluso, comentar tu pecado con alguien. Si necesitas ver a otra gente, hablar de temas que no sean pañales, tomas y vacunas, y añoras una tarde de compras o una buena sesión de cine, te sientes mal.

Es como si por eso no quisieras a tu hijo y pusieras en una balanza qué te gusta más: ¿ir al cine o estar con él? Pero no estás preparada para hacer una elección de este calibre y, por eso, anulas tus deseos y sigues cumpliendo ese mítico y falso papel de supermadre que sólo necesita, para ser feliz, estar al lado de su hijo.

Cuando una mujer está embarazada, y más si es primeriza, no puede evitar fantasear con el futuro. Muchas deciden incluso dejar de trabajar para dedicarse en cuerpo y alma a su bebé e imaginan que esta actividad las va a llenar por completo.

Pero después, al darse cuenta de que no es así y de que siguen teniendo otras necesidades personales, se ven a sí mismas como malas madres y esto les crea un enorme sentimiento de culpa. Y es que cuando una futura mamá se imagina con sus hijos en brazos, ve una imagen idílica de la que suprime todos los malos momentos: el cansancio, la falta de sueño, la angustia al no saber por qué llora el bebé, el enorme trabajo que da, la drástica transformación que se produce en su vida a raíz del nacimiento de su hijo…

Agregado en BebesComentarios (2)

A qué se deben las ganas de morder del bebé

Efectivamente, a veces los bebés muerden y roen con tanto ahínco como si quisieran limar la piel que aún cubre sus dientes. Trátese de un juguete, de un trozo de pan o de la mano de la madre, todo lo mordisquean con verdaderas ganas.

Puede ser que el cuerpo extraño que sienten asomar en la boca los irrite, pero es más probable que muerdan porque se encuentran en una fase de desarrollo en la que se están preparando para la alimentación sólida. Mordisqueando todo lo que encuentran a su paso, ensayan para comer más tarde comida sólida.

Agregado en BebesComentarios (0)

Sufren los dientes cuando el chico roe tanto?

Es cierto que nada se les escapa a estos pequeños roedores: muerden hasta la madera de la cuna y clavan los dientes de tal forma en la taza que la mamá teme tanto por el diente como por la taza.

Pero es muy raro que el bebé dañe sus nuevos dientes. Antes de que esto ocurriese, sentiría dolor y soltaría su presa.

Agregado en BebesComentarios (0)

La mordida del bebé como forma de expresar cariño

Además del beso, el bebé inventa multitud de caricias con la boca. Son demostraciones amorosas que ofrecen con exclusividad a las personas que quieren. En esta etapa, una de sus aficiones predilectas es morder.

Se trata de un acto de comunicación, normal y pasajero, que. nunca debe interpretarse como una acción voluntaria de maldad. Algunos pequeños reciben a los seres queridos con besos, caricias y algún mordisquito.

Otros tienen grandes deseos de relacionarse con los demás; a veces, en la plaza o en la calle se acercan a sus iguales para morderlos. La explicación de los especialistas es que así realizan sus primeros contactos sociales y les muestran su cariño.

Agregado en BebesComentarios (0)

Los besos a mamá, papá y familiares

Todo chiquito sabe que su padre y su madre lo quieren, y viceversa; pero su comportamiento afectivo no es como el de los mayores.

• Los sentimientos del pequeño son un misterio para él mismo, y con frecuencia no recuerda lo que sintió ayer. El carino do los papas y de las figuras que los reemplacen le dan seguridad.

• Las relaciones afectivas deben ser auténticas. Los padres no deben fingir, pero deben recordar que despedirse con un beso de buenas noches tranquiliza y consuela a los bebés.

• Hay que respetar la decisión del chiquito cuando retira la cara porque no quiere besar a un familiar o a extraños. No se lo debe obligar si no lo desea. El beso siempre debe ser espontáneo.

Agregado en BebesComentarios (0)

  • Populares
  • Nuevas
  • Tags
  • Al Azar
  • Blogroll